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Cuentos inspirados en la posguerra salvadoreña

En “Zivarville” encontrarás historias de héroes, traidores y desamparados en una sociedad con grandes transformaciones.

El ganador de los XXVIII Juegos Florales de Usulután en la rama Cuento, con la obra “Zivarville”, fue Carlos Daniel Fernández Castro, un novel autor que recrea la posguerra salvadoreña tras la firma de los Acuerdos de Paz.

Su obra, que fue presentada con el seudónimo Vicente Pastore, recrea universos que lindan en la narrativa policial.

“Zivarville es una colección de cuatro cuentos inspirados o ambientados en distintos momentos de la posguerra en El Salvador, los cuales pretenden retratar la apertura del país al neoliberalismo, la flexibilización y el individualismo, a través de las historias de héroes, traidores y desamparados que buscan resistir, de una forma u otra, a los embates del nuevo milenio”, describe el autor.

Carlos Daniel Fernández es egresado de la Licenciatura en Ciencias Jurídicas de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA). Obtuvo el primer lugar en la categoría de cuento breve del XII Certamen Literario conmemorativo a los mártires de la UCA, con la obra “Pequeños inconvenientes de los pasatiempos hogareños”. Ha publicado en las revistas digitales Tránsitos y Café irlandés.

Zivarville

(Fragmento)

DEMETRIO X.

Demetrio X. despierta sudando helado. Otra vez ha soñado con Marito. No es precisamente una pesadilla. Se parece más a la proyección de una vieja película en la cual el padre de Marito extrae el cadáver de su amigo ─que cuenta con diez años por aquellos días, al igual que él─ de los escombros de la casa bombardeada por el ejército allá en Ciudad Delgado, en los primeros días de la ofensiva guerrillera. La imagen se desvanece a medida se adentra en la vigilia.
Y, entonces, se acuerda: es hoy. Roselia. Hoy.
Toda la semana pensando en ella. En cómo llegó junto al Willy y su débochca, Vero, al toque. El pelo rosado, los labios voluminosos y las chiches rebotando arriba abajo con cada brinco que pegaba a las orillas del mosh. Esa noche no le dirigió la palabra, y teme que haya pensado que era mudo o, peor, cerote. Pero, ahora, tras rogarle a Willy días enteros, con Vero como interventora, ha conseguido otra oportunidad: Roselia se sumará al grupo para el toque de la noche.
Se incorpora sobre el colchón. Debe ser mediodía. El departamento de Roque está en completo silencio. Alivianado, el Roque, piensa Demetrio paseando su cadavérico y semidesnudo cuerpo por el departamento apenas amueblado, porque lo deja quedarse ahí sin pagar nada, y no anda jodiendo con que busque trabajo. Lo único malo es su repertorio musical: puros casetes de Jhosse Lora, Grupo Algodón y Los Bukis. Nada de Misfits, Dead Kennedys, ni siquiera de los clásicos. Los Ramones, por lo menos. Alivianado el Roque, pero le valdría más ser sordo.

Publicado el 16-03-2021.